martes, 11 de febrero de 2020

Meditación del Papa Francisco

La  memoria que viene del corazón, es una gracia del Espíritu Santo. Y tener memoria significa recordar las propias miserias, que nos vuelven esclavos, y junto a ello la gracia de Dios que redime de aquellas miserias.

 Y cuando llega un poco la vanidad, y uno cree que es un poco el Premio Nobel de la Santidad, también la memoria nos hace bien: 'Pero... recuerda de dónde te tomé: del último de la grey. Tú estabas detrás, en la grey.

La memoria es una gracia grande, y cuando un cristiano no tiene memoria -es difícil decir esto, pero es la verdad-, no es cristiano, es un idólatra, porque está frente a un Dios que no tiene un camino, no sabe hacer camino, mientras que nuestro Dios camina con nosotros, se mezcla con nosotros, camina con nosotros. Nos salva. Hace historia con nosotros. Memoria del todo, y la vida se vuelve más fructífera, con esta gracia de la memoria.
Les invito a pedir la gracia de la memoria, para ser personas que nunca olvidemos el camino cumplido, que no olvidemos  las gracias de nuestras vidas, no
 olvidemos el perdón de nuestros pecados, no olvidemos que éramos  esclavos y que el Señor nos salvó. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 13 de mayo de 2013, en Santa Marta).